El regreso del toreo
En el Festival del año 2012 se despidió Juan de Castilla de Medellín. Era un niño que viajaba a España con la ilusión de convertirse en torero. Tenía cualidades para lograrlo y la fuerza interior para soportar las dificultades que vendrían.
Tres años después, regresó a Medellín como novillero con caballos, sin embargo, regresó convertido en mucho más que eso. Se nota que ha respirado nuevos aires, que ha escuchado otras voces que han corregido errores. Camina más pausado, no sobra ningún movimiento, piensa, cita, el cuerpo permanece relajado, los pies enterrados en la arena, la muleta parece eterna y torea... Como torea...
El capote lo manejó como un bailaor flamenco. Las muñecas llevaron el compás de esa danza en la que el de Castilla (la nuestra) le dejaba claro a "Lanzador" quien mandaba.
Cogió la muleta y junto al bello "Lanzador", íbamos quedando atrapados en ese toreo puro, profundo y suave. Tan suave que del flamenco pasamos al ballet y no nos dimos cuenta cuando ni como. Llegó el éxtasis, se produjo la magia y La Macarena entera se permitió vibrar de verdad. Los oles salieron del alma porque el toreo también salía de allí.
Terminó la obra como correspondía y aunque el bravo "Lanzador" tardó en caer, los dos pañuelos aparecieron pronto y con las orejas en sus manos fue reencontrando en el tendido a aquellos que lo esperaron estos tres años y que seguramente aun dudan si este es el mismo que partió en el año 2012.
"Barbagrís", el único castaño del encierro, permitió ver otra faceta de Juan. El novillo era exigente y por el derecho no tenía un pase. Porta gayola, susto, baretazo en el glúteo, pantalón vaquero y a torear. Entrega, lucha entre toro y torero, impronta de torero valiente y poco más que contar. No hubo materia prima.
Andrés Roca Rey llegaba a Medellín precedido de importantes actuaciones en Cali, Manizales y Tuta. Tres años de preparación en España junto al Maestro José Antonio Campuzano se notan y de que manera. Torero valiente, serio, con carisma y capaz de torear con suavidad a pesar de estar metido en los terrenos del toro.
Dos faenas de capa bellas, sentidas y variadas.
Perdió las orejas de sus dos faenas tras fallar con la espada pero dejó claro que es capaz de ganarle la pelea a novillos exigentes y que su nombre puede entrar perfectamente en el diccionario de sinónimos junto a la palabra valor. Quedamos con ganas de ver un poco más del peruano premiado con vuelta al ruedo en sus dos actuaciones.
Santiago Sánchez quedó en deuda en el reencuentro con sus paisanos. Perdido en ambos novillos a pesar de que se llevó el lote.
Interesante novillada de El Paraíso para abrir esta Temporada de los 70 años. Cuatro de seis. El cuarto fue noble, encastado, fijo, con clase. Mereció la vuelta al ruedo.
Muy elegantes los monosabios. Divinas nuestras dos nuevas alguacilillas. Raquel Vélez y su hermana nos permitieron disfrutar de un paseíllo con dos amazonas que saben montar a caballo.
Tarde de emociones fuertes en la que Roca Rey nos dejó ilusionados, el de Castilla se reencontró con su público e incluso con falsos abrazos, de esos que se acomodan de acuerdo a la actualidad del torero pero con eso también tiene que aprender a lidiar.
Tarde en la que nos vamos con la misma ilusión de los novilleros pues esto apenas comienza y empezamos muy bien.
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