El regreso del toreo En el Festival del año 2012 se despidió Juan de Castilla de Medellín. Era un niño que viajaba a España con la ilusión de convertirse en torero. Tenía cualidades para lograrlo y la fuerza interior para soportar las dificultades que vendrían. Tres años después, regresó a Medellín como novillero con caballos, sin embargo, regresó convertido en mucho más que eso. Se nota que ha respirado nuevos aires, que ha escuchado otras voces que han corregido errores. Camina más pausado, no sobra ningún movimiento, piensa, cita, el cuerpo permanece relajado, los pies enterrados en la arena, la muleta parece eterna y torea... Como torea... El capote lo manejó como un bailaor flamenco. Las muñecas llevaron el compás de esa danza en la que el de Castilla (la nuestra) le dejaba claro a "Lanzador" quien mandaba. Cogió la muleta y junto al bello "Lanzador", íbamos quedando atrapados en ese toreo puro, profundo y suave. Tan suave que del flamenco pasamos al ...
Periodista taurina... Realmente soy una aficionada que tiene la fortuna de poder contar públicamente sus sentires en una plaza de toros. Imperfecta y soñadora!