Santa Bárbara, que traía toros de siete sementales, ratificó su romance con Medellín presentando una corrida seria con el trapío que ha marcado su sello de identidad. Abrió la tarde Juan Bautista Jalabert con Chalán. Un melocotón caribonito pero sin clase con el que el francés dictó una cátedra completa de cómo torear lo que parece imposible. Faena imperdible para aquellos que deben aprender que todos los toros tienen su lidia sabiendo encontrar las distancias, los terrenos, los toques justos, en fin, una cantidad de detalles que solo se aprenden toreando mucho. A base de oficio y de paciencia, de repente estaba Jalabert en los medios robándole pases a Chalán que hasta intentó humillar pero pronto recordaba sus malas costumbres. Saludó el francés después de dejar claro que esta versión de Jalabert 2018 es para tener en cuenta. En el cuarto, un negro listón alto de agujas, cortó una oreja después de una faena que parecía quedarse en nada pero en la mitad de la mi...
Periodista taurina... Realmente soy una aficionada que tiene la fortuna de poder contar públicamente sus sentires en una plaza de toros. Imperfecta y soñadora!