El cariño que siento por Cali no tengo como contarlo. Me encanta esa ciudad, me enamora su gente, tiene una energía única y deliciosa que me hace querer volver apenas saliendo a pesar de su calor infernal. Hace un par de años hablaba con el Maestro Rincón el día de la última corrida, acompañados de esa "nostalgia de último día" y a pesar de estar agobiados por el calor, coincidimos al decir que lo soportaríamos diez días más. Dejando claro mi profundo amor por Cali, paso a expresar mi tristeza por lo que viví ayer (26 de diciembre, toros de Fuentelapeña). Me pregunto cómo serían los dos toros que Ventura pidió cambiar "por respeto a la plaza" si lo que vimos era para plaza de tercera. Centrémonos en lo simple. Compro una boleta en la fila 7 del tendido ocho. Realmente fueron cuatro. Lo mínimo que espero al entregarle ochocientos mil pesos a los empresarios caleños es que me permitan ver toros con trapío de plaza de primera. No hablo de gigantes de 600 kilo...
Periodista taurina... Realmente soy una aficionada que tiene la fortuna de poder contar públicamente sus sentires en una plaza de toros. Imperfecta y soñadora!