Arrancó la 27 Feria taurina de La Macarena
con una buena entrada, la Virgen Macarena adornando el centro del ruedo con una
foto de Iván Fandiño frente a ella, toros de Juan Bernardo Caicedo bien
presentados y toreo interesante.
Abrió plaza Sebastián Castella con Navideño,
un jabonero precioso que se robó la primera ovación de la tarde. A Navideño, si
bien le sobró belleza, le faltó fuerza y complicó las cosas.
Esa falta de fuerza lo hizo defenderse y
cuando eso pasa hay que templar y llevarlos a media altura. Castella navegó
entre trompicones que deslucían la faena y pases templados a media altura que salieron
bien. Estocada caída pero efectiva y en medio de una ovación se fue Navideño de
la plaza. Silencio para el torero.
De la segunda faena del francés no voy a
expresar ninguna opinión distinta a que la pelea entre toro y torero no puede
ser desigual. Castella ante un inválido sobrero (sin nombre ni datos conocidos)
de la ganadería La Torre, emocionó al tendido pero no a aquellos que vemos las
faenas a través del toro, pues las corridas son de toros, no de toreros y
cuando la pelea es desigual, no hay nada que ver.
Sebastián Ritter recibió a Volador con una
bonita faena de capa, chicuelinas al paso, un toque con la puya y un quite que
deslució la poca fuerza del toro. Este Sebastián, si supo como tratar a un toro
con poca fuerza. Temple. Ahí estuvo el secreto que le permitió dibujar una
faena con muy buenos momentos, con un toro que pareció más de lo que realmente
era y merecedora de esa oreja que paseó orgulloso en su tierra.
El segundo del antioqueño era más complicado
y exigente. Lo recibió a portagayola con una larga cambiada y toreó como si
tuviera cuarenta corridas encima. No señor, venía de torear dos en España y
tres en Colombia. Faena seria. De esas en las que el torero deja claro que
quiere ser alguien en esto. Sus paisanos no valoraron su labor como quien
escribe. Tal vez no les gustó que se pasara de faena pero por Dios, que
exigentes somos con quien más necesita nuestro apoyo.
Muy interesante esta versión de Roca Rey. Se
nota su evolución y ya no es solamente un torero que pisa terrenos que creíamos
imposibles. Una tanda de naturales lentos y profundos, otra por la derecha
alargando la embestida del toro… Es muy joven y su toreo mantiene ese desprecio
por el miedo que a muchos les choca porque no logran encajar esas dos facetas
pero quién puede negar que el peruano es un oasis en medio de tanto toreo
uniforme. Tenía cortadas dos orejas. Falló en su primera entrada a matar y el
presidente decidió que no se merecía nada. Fuerte petición pero el señor de
arriba, además de no haber visto lo que todos vimos, también decidió no
escuchar al público, olvidar que es precisamente el que paga quien concede la
primera oreja y castigar a Roca Rey por haberse entregado en Medellín tal como
lo hace en cada plaza que pisa. ¡Ganas de
volver tendrá el peruano!
Ah, también le quedó debiendo una vuelta al
ruedo al Juan Bernardo.
Esperábamos que el desquite llegara con
Melocotón pero no fue así. Un jabonero sucio muy bello pero sin fuerza ni
transmisión. Lo intentó el torero en las distancias cortas donde pasaba mejor,
pero no había nada más que hacer distinto a dejar claro que este Melocotón era
completamente insípido.
Se pasó la tarde rápido entre emociones y
decepciones. Así son las tardes de toros. En una tarde vives las sensaciones de
una vida entera.
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