“El toro es una prolongación de tu
cuerpo y tu mente”
Tranquilo, pausado y muy cálido. Más
que un torero parece un poeta porque cada frase que pronuncia tiene la
profundidad que refleja en su toreo. Así es José Antonio Morante Camacho, el
sevillano que debuta esta tarde en La Macarena.
ANDREA LÓPEZ
“El toreo es un sentimiento muy de adentro de
la persona que se realiza en su máxima expresión delante de un toro en una
plaza. El toro es como una prolongación de tu cuerpo y de tu mente y cuando te
compenetras con él, lo sientes y eres capaz de entregarlo todo por aquello, es
cuando realmente se enseña lo que es un hombre entregado ante un animal creando
arte. Cada uno lo interpreta a su manera pero creo que cuando llega la entrega
y la explosión de pasión es cuando el toreo brota por si solo, no hace falta
ningún matiz ni ninguna escuela, ni nada, sólo te dejas llevar por lo que tu
sientes y ya está”. Así describe el toreo José Antonio Morante. Por eso más que
un torero es un artista y por eso quienes lo han visto torear no pueden borrar,
más que de su memoria, de su sentir, el arte que despliega en el ruedo.
Después de describir el toreo, habló
del miedo que acompaña a los toreros. “El miedo siempre va con nosotros. Es una
sensación que te hace pensar, te hace moverte, está continuamente en nuestra
vida. Yo al que más le temo es al miedo oculto, el que te hace imaginar toros
difíciles, que no obedecen a los toques y ves que te pueden coger, toros
imaginarios pero que te dan muchas vueltas en la cabeza. Cuando sale un buen
toro siento algo que salta de mi interior y el miedo pasa a un segundo plano,
tratas de echarlo de tu cuerpo y hacer el toreo como algo normal, simple y
natural”. Y esa es la percepción al verlo torear, como si todo fuera muy
simple.
En su pasada actuación en la ciudad
de Manizales pasó del infierno a la gloria entre sus dos toros. Bronca en el
primero y gran ovación en el segundo al que no le cortó las orejas por no matar
bien. “Va uno a la plaza con mucha ilusión, sobre todo cuando vas a países
donde no te conocen sino por lo que han oído, lo que uno quiere es que salga
todo bien y cuando sale un toro como el primero en Manizales pues todo cambia.
Yo soy un torero que cuando no ve posibilidades de sentirse bien y de agradar
pues intentar hacer faena me hace sentir vergüenza, me siento ridículo porque
yo de verdad no me estoy sintiendo bien. Soy un torero que me tengo que fijar
muchísimo en mi, tengo que estar bien yo para que pueda el público sentirse
conmigo, tiene que haber una compenetración que debe de ser total y cuando no
la hay en seguida se nota. Yo ya tengo la madurez y conozco la técnica para en
un momento dado que te salga un toro difícil tratar de enseñar que no sirve
pero ¿para qué? El toro cuando no sirve, no sirve y ya, no hay que
demostrárselo a nadie”.
Esa misma contundencia es la que
demuestra en la plaza cuando no ve facultades en los toros y esto le ha llevado
a ganarse varias broncas en su carrera. “Una bronca también es de torero y lo
que si me da mucha rabia y lo paso realmente mal es cuando son los dos toros
los que no me colaboran. Ahí si que viene una bronca gorda pero teniendo el
segundo toro lo que siento es que sé que soy capaz de resolverlo luego y estoy
tranquilo”.
El 17 de abril de 2004, Morante de la
Puebla anunció su retiro de los ruedos. Inicialmente se dijo que se debía al
fracaso que tuvo en Madrid tras encerrarse con seis toros. Más adelante se
conoció que la razón era más profunda. “Yo me fui por problemas mayores. Me
tuve que ir porque no podía continuar la temporada y me fui en un momento muy
bueno, era el mejor de mi carrera, pero no podía más. Es algo muy difícil de
conllevar y llegó un momento en el que me pregunté hacia donde iba. No tenía
sentido continuar con una lucha que era el toreo, teniendo otra interior mucho
más fuerte y más desagradable que no me dejaba vivir pero ya llevaba un año y
medio aguantando esa sintomatología que me horrorizaba. Los doctores también me
recomendaron que parara para utilizar un tratamiento más fuerte y así lo hice”.
Para fortuna del mundo taurino,
reapareció el 5 de marzo del año anterior en Olivenza, donde empezó a trazar
esta segunda parte de su carrera. “Cuando volví lo hice con mucha
incertidumbre, no me encontraba bien del todo pero tenía que seguir adelante. A
veces me sentía como esperando a alguien que nunca llegaba entonces decidí
seguir toreando pero esa realmente fue la decisión más importante de mi vida y
poquito a poco me fui encontrando mejor hasta que logré sentirme bien del todo”.
Su retiro no sólo sirvió para su
recuperación sino para dejar casi listo un libro que seguramente algún día
podremos leer. “He estado escribiendo muchísimo. En ese tiempo escribí
muchísimo de mi vida, de cuando era más pequeño y como fui creciendo pero lo
tengo ahí almacenado para cuando tenga un poco más de tiempo porque sobre todo
me gustaría muchísimo ayudar a otras personas que padecen causas similares a
las mías porque cuando te encuentras ahí metido es un mundo en el que nada
tiene importancia y tu no sales, no te encuentras y poquito a poco he ido
saliendo. Claro que el toreo me ha ayudado muchísimo, el refugiarme en un
capote y en una muleta y poder hacer cosas que me resultan satisfactorias me
sirvió para ir tirando para adelante”.
Después de escucharlo hablar se
comprende porque torea como lo hace. Su toreo es puro sentimiento el cual
esperamos ver esta tarde en La Macarena donde, si Morante de la Puebla logra
acoplarse con sus toros, más que olés, arrancará suspiros y a los más sensibles
les robará una lágrima de emoción con su lentitud, temple y maestría torera.
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