El ganadero salió contento de una corrida que en
lo particular me dejó desconcertada.
Medellín ha sido una plaza torerista. Un pequeño
sector del tendido 5 y mis amigos de 4 son completamente toristas pero siempre
han sido una minoría dentro de un público alegre que va a toros a disfrutar más
que a exigir, sin embargo hoy, todos parecían enviados del tendido 7 de Madrid
y el rigor apuntó a los toreros.
Corrida dispareja de presentación, seria,
exigente, por momentos mal entendida por los de a pie pero los toros tampoco
fueron para tanto.
Uno de los comentarios que escuché al salir fue
que “en otras manos…” tal vez si, tal vez no, lo cierto es que se encontraron
con los toreros colombianos que si bien cometieron errores, tuvieron
actuaciones dignas ante toros con comportamientos muy extraños.
Voy a mis notas y transcribo lo que vi en cada uno
de los toros. El primero, “toro que no humilla y sale abanto”. El segundo, “negro
listón aplaudido de salida. Sin fuerza y muy soso”. Luminoso, el tercero, “jabonero
sucio anovillado y sin transmisión”. 13 de mayo, al que le dieron la vuelta al
ruedo, “con la cara alta todo el tiempo, permitió dos tandas citándolo de largo
y hasta ahí llegó”. El quinto fue un novillo de nombre Gabriel. “Tobillero, más
pendiente del torero que de la muleta”. Y sobre Toño escribí, “novillo negro,
aplaudido de salida, había que perderle dos pasos después de cada muletazo para
que no se quedara en los muslos del torero”.
¿Fue una corrida mala? No. Pero tampoco buena.
Sobre los toreros debo decir que en general fue
una corrida para lidiar y que desafortunadamente los toreros ahora pretenden
aplicar el llamado toreo fundamental a todos los toros y eso es imposible.
Tienen que sentarse a ver muchos videos de Roberto Domínguez y olvidarse de
Morante porque hay toros que son para poderles más que para sacarles grandes
faenas. Aunque cuidado, que con toros así también hemos visto faenas
inolvidables y ya que estamos con los colombianos solo voy a citar a César
Rincón con Bastonito.
Guerrita Chico se dobló con el toro al inicio de
su faena. Un par de tandas bien logradas, sonó la música y llegaron los
molinetes, el toreo hacia fuera con un toro que exigía mando. Un aviso y
silencio. Estuvo mejor en el tercero. Toro al que tuvo que lidiar tras la
cogida de David Martínez saliendo de su tercer par de banderillas. Logró
momentos interesantes que el extraño público no quiso ver porque consideró que
el caleño debía pasaportar pronto a Luminoso.
Nos quedamos con ganas de ver a David Martínez
quien había ilusionado con la capa pero se quedó en la cara del toro en el
tercer par de banderillas, el toro lo prendió por la cara interna del muslo
derecho y aunque en principio las noticias fueron alentadoras por tratarse de
una cornada limpia, en la revisión posterior encontraron tres trayectorias y la
última noticia que recibimos de parte de su mozo de espadas es que a las nueve
de la noche estaban esperando un quirófano en el Hospital Pablo Tobón Uribe
para intervenir al torero.
Voluntad y ganas de agradar tuvo Moreno Muñoz ante
su soso oponente. Guillermo Valencia fue el único que saludó desde el tercio después
de dejar unos doblones que el toro necesitaba para enseñarle a embestir y un
par de tandas más que le permitió 13 de mayo, un toro más alto que el torero al
que mató de milagro porque no alcanzaba a verle el morrillo.
Se nota evolución en el toreo de Andrés Bedoya a
quien llevamos viendo varios años como novillero. No la tuvo fácil ante un toro
que no dejó de mirarle los tobillos y al que intentó torear cuando había que
lidiar.
Detalles interesantes de Juan Sebastián Hernández
ante un novillo que no permitía ligar la faena. Había que perderle dos pasos
después de cada muletazo y al no haber ligazón, tampoco hay emoción.
Quien escribe tenía dos opciones al redactar esta
crónica. Quedar bien con el público y decir que El Manzanal trajo toros que en
otras manos eran de indulto o recurrir a la ética y escribir lo que desde mi
subjetiva visión percibí, partiendo siempre de poder estar equivocada, pues
como decía el Maestro Ramón Ospina, “de toros no saben ni las vacas”.
Comentarios
Eso sí, que duros q estaban con los toreros, en mi humilde concepto, también llevados a un extremo. Personalmente me gustó lo que hizo el Guerra y algunas cosas de Moreno Muñoz. Pero, en esto respeto la gran mayoría de conceptos y sigo insistiendo que la corrida como tal, fue justa, dispareja en presentación y comportamiento, al límite en casta y poco brava. Si el ganadero salió contento, me preocupa un poco porque creo que ese no puede ser su estándar, sin decir que fue una mala corrida.
Un abrazo y me alegro que coincidamos en esos conceptos.
Sebas