“Ha sido un camino bonito, duro, pero de mucho
aprendizaje. Me ha servido para madurar tanto personal como profesionalmente.
Ya son varios años tanto en España como en Francia con novilladas de encastes
duros. Tres tardes en Madrid y mi alternativa el pasado 28 de diciembre en Cali
con el maestro José Mari Manzanares, con Cayetano y los toros del Maestro
Rincón”. Dos orejas que le permitieron salir a hombros mientras sus dos
compañeros de cartel lo hicieron a pie, se convierten en la carta de presentación
que seguramente le abrió las puertas de Medellín donde viene sustituyendo a
Pepe Manrique.
Nació en Popayán el 23 de diciembre de 1994 entre
capotes, muletas y trajes camperos. “Mi padre quiso ser torero así que yo lo
acompañaba a todos esos sitios donde él toreaba. Iba con mi actual apoderado,
Juan Carlos Polo, quien además de torear hacía empresa. Yo tenía un pequeño
capote y una muleta así que como los veía limpiando los trastos, entrenando y
demás, yo me montaba en mi película y hacía lo mismo que ellos”. Y claro, no
faltó 31 de octubre en el que eligió vestirse de torero como disfraz.
En medio de esas correrías que hacía con su padre,
un día estaban en un festejo y echaron una becerra pequeña para las mujeres.
Aquella que le pegara tres lances se ganaría una botella de aguardiente pero
ninguna tuvo valor para bajar. “Le dije a mi padre que yo quería hacerlo, me
miró algo extrañado pero me dejó y logré pegarle cinco lances. ¡Ahí fue la
perdición! Lo sentí como el logro más grande de mi vida”. Apenas tenía cinco
años y a esa edad decidió tomarse en serio su profesión de torero. Ahora quien
toreaba en los pueblos era él con su padre acompañándolo. Llegó a la Escuela de
Cali como alumno aventajado por lo placeado que estaba. Ahí decidió llamar a
Felipe Negret quien lo había visto un par de años atrás y le había prometido
que cuando estuviera más grande lo pondría en Bogotá. Era el año 2009, el señor
Negret cumplió su promesa y después de esa actuación se abrieron las puertas de
muchas plazas tanto en Colombia como en Ecuador y Venezuela. Dice que fueron
dos años de no parar así que era la hora de dar un paso más: España.
Habló con su mamá, le explicó que en Colombia no
podría hacerse torero y ella le puso como condición terminar el bachillerato. Fueron
tres intentos para conseguir la visa. Dudas, miedos, decepciones, hasta que lo
logró. El 2 de febrero de 2012 aterrizó feliz en Barajas porque estaba cumpliendo
un sueño pero con los días se dio el verdadero aterrizaje y estar lejos de casa
no resultó tan fácil. Con diecisiete años de vida sus ganas de ser torero
estuvieron por encima de su nostalgia.
Acaba de tomar la alternativa y lo único que tiene
claro es que torea este sábado en Medellín. De ahí en adelante su futuro es
incierto pero lo afronta lleno de ilusión y confiado en que le esperan cosas
buenas. Que la oportunidad sea con un solo toro le hace sentir más presión pero
no ha parado de prepararse. Lleva todos estos días metido en el campo con la
ilusión de que este reencuentro con Medellín sea mejor de lo que ha soñado.
Los toros serán de El Manzanal. Corrida mixta completamente
criolla. Corrida a la que los que esperan tanto de los nuestros no pueden
faltar.
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