Ya quisiéramos que esa premisa sobre las hechuras
de los toros se cumpliera siempre. Así sabríamos que toros como los de Santa
Bárbara (por ejemplo), siempre tendrían un comportamiento ejemplar y las
figuras se los pelearían. Sin embargo hoy, en Medellín, la premisa si se
cumplió y las hechuras no mintieron.
Encierro desigual de presentación, chorreado de
carnes y anovillado. Es la descripción que encuentro más acertada para no caer
en adjetivos que no vienen al caso pues las imágenes hablarán por si solas.
Si bien los de don Ernesto Gutiérrez nos tienen
acostumbrados a ser justos de presentación pero dulces en la muleta, hoy no
tuvieron ni lo uno ni lo otro. En resumen, además de feítos, malos.
Astronauta, el primero de la tarde, apenas alcanzó
a viajar de Manizales a Medellín porque la fuerza no le daba para más y aunque
Ponce lo intentó, el soso lo ignoró y tras un aviso el de Chiva saludó desde el
tercio.
El cuarto fue Flamenco. Toro de salida alegre que
se encontró con una figura relajada, naturales a media altura, un kikirikí,
derechazos muy lentos. Casi todo allá, en la querencia, donde el insípido
Flamenco medio pasó sin ganas de dejarse embrujar por el mago. Una oreja y
pitos para el astado.
El Juli se encontró con un Rubí falso con el que
intentó hacer de enfermero pero los toreros no trabajan con la Cruz Roja. Lo
suyo (creo yo) es medirse con toros en condiciones y este no las tenía. Silencio
para ambos.
El quinto fue Luminoso. El peor presentado del
encierro, que ya es mucho decir. Fiel a sus hechuras, Luminoso fue oscuridad
pura, despedido en medio de una bronca durante el arrastre y silencio para El
Juli que terminó bastante contrariado.
Chigüiro pasaba a media altura pero Castilla, que
ya había visto los dos primeros, tiró de técnica, se estiró con él, todo estaba
dado para cortar al menos una oreja pero la estocada fue contraria, los de
plata no levantaron los capotes para que la espada hiciera algún efecto así que
llegaron los descabellos uno tras otro… un aviso… no había acierto… segundo
aviso… se fueron Ponce y Juli a ejercer de subalternos y a indicarle donde
martillar pero sonó el tercer aviso y el Gutiérrez se fue vivo a los corrales.
Calurosa y conmovedora ovación recibió el colombiano entre lágrimas.
Aviador era un manso al que fue un milagro robarle
algún pase. Castilla le dejó la muleta en la cara, muletazos invertidos para
obligarlo a quedarse con él, estocada trasera y tendida, subalternos atentos y
una oreja para el colombiano.
Pudieron ahorrarse la cuadra de caballos esta
tarde pues la orden que dieron los matadores las seis veces fue de apenas dar
un toque. Triste, muy triste terminó la 27 Temporada taurina de La Macarena que
contó con una gran entrada pero esto funciona así. Las figuras los piden, el
veedor da su visto bueno, el ganadero los manda, la Junta técnica aprueba, el
público llena y todo sigue igual.
Balance
Muchas cosas positivas deja esta temporada paisa.
Una muy buena asistencia todas las tardes. Aumento de 300 abonos lo cual se
dice pronto pero después de haber estado casi desahuciados la cifra no es nada
despreciable. La conformación de carteles y ganaderías fue buena,
independientemente de las decepciones que nos hayamos llevado luego.
En lo personal, el no haber tenido rejones me
pareció un gran acierto aunque entiendo que hay quienes extrañan ver a Pablo
Hermoso y a Ventura.
La corrida mixta me pareció un experimento
interesante y dejar a los tres locales para los demás carteles fue justo sin
embargo creo que es un buen momento para montar una corrida con los tres
antioqueños. Tauromaquias diferentes, todas en formación pero ya listas para
verse las caras y arrear.
Agradecimientos
Gracias eternas al periódico El Mundo y en
especial a Javier Restrepo por la confianza depositada en mi. Escribí allí desde
el año 2002 hasta 2017. Fueron quince años de aprendizaje y crecimiento que
jamás olvidaré. Lamento mucho su retiro del cubrimiento taurino.
A don Santiago Tobón por ignorarme cuando lo llamé
para despedirme debido a la decisión de El Mundo. El haberme ignorado e
invitarme a ocupar mi puesto de los últimos quince años, me obligó a reinventarme
pues no habría sido capaz de estar en un callejón haciendo nada. Este año
trabajé mil veces más que los anteriores y los resultados son muy positivos.
Gracias a los toreros por seguirme atendiendo con
el cariño y el respeto de siempre.
Gracias a mis colegas y a la gente del toro por
arroparme como lo hicieron en esta temporada que sabían era especialmente dura
para mi. Sus abrazos sin mencionarlo, sus apretones de manos, el escuchar una y
otra vez, “te he pensado mucho”, el entender mis lágrimas de la semana pasada y
las de hoy al abrazarme con Chiricuto, su subalterno aquí en Colombia, es algo
que me llevo en mi corazón.
Y sobre todo a ustedes, a los que me hacen el
honor de leerme y de seguirme en las redes. Tener un promedio de 823 visitas en
cada entrada de mi blog durante toda la temporada. Infinidad de reproducciones
en cada uno de los videos, alguno con más de 1.400 reproducciones. Ustedes me
dieron la vida este mes y eso no tengo como pagarlo.
Termino esta temporada con serias dudas sobre si “volveremos
a vernos” pero si decido no volver, créanme que me voy sin ningún resentimiento.
Por el contrario, me siento muy afortunada.
Así queridos lectores que solo me queda decirles, ¡gracias
totales y hasta siempre!
Tw – Ig: @anlopezco
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