Tres orejas, mucha nostalgia
A esta hora ya todos mis colegas habrán publicado sus resúmenes de la corrida de ayer así que de mi parte solo agregar que me alegra que Medellín haya podido ver a Manuel Libardo. Que torero. Que suavidad y que profundidad desde el capote hasta el final de su faena. Ojalá que no lo olviden y que el romance apenas haya empezado.
Lo de Fandiño afortunadamente va siendo costumbre. Ese toreo que cuesta poner en palabras lleno de sentimiento, de unas emociones que solo él conoce, nos permitieron disfrutar de su toreo de capa, de su humanidad cuando Castella insistió en unos quites que tal vez nos iban a dejar sin toro para la muleta. Finalmente hubo toro y toreo. Un cambiado de suspiro y el de Gutiérrez ganaba el concurso.
Castella sigue siendo adorado en esta plaza y sería necio desconocer que en su segundo hizo hasta lo imposible por lograr que pasara por su muleta y lo logró. En el primero se dedicó a pelear con el tendido, mandó a callar a un aficionado en el momento de entrar a matar y le dijo, "el que lo mata soy yo". Tiene razón torero, solo recuerde algo. El que paga es él y si ellos no van, usted no cobra.
Luego de este apretado resumen, hablaré de la nostalgia que me acompaña hoy.
Cada vez que termina la temporada queda un vacío. Normal, solo que esta vez nos acompaña una incertidumbre horrible.
Se canceló la corrida del próximo sábado porque era fuera de abono, Cormacarena acordó con la Undetoc que le regalaría todos los sombreros de la Temporada y pondría la plaza y ellos se encargarían de la logística. La fecha bailó entre el 28 y el 21 de febrero y finalmente la desunida Unión decidió no hacer la corrida.
Renuncia Santiago Tobón y deja en manos del Hospital la decisión de seguir dando corridas de toros en Medellín.
Esta es una pregunta seria. ¿Y ahora, quién podrá defendernos?
Hay rumores de todo tipo. Unos alentadores y otros preocupantes pero son solo eso, rumores.
Por eso hoy me acompañan la nostalgia y una impotencia enfermadora. Son sentimientos egoístas seguramente pues he escuchado voces respetuosas decir que esto es lo mejor, que sus familias han sido mal tratadas por la empresa y por eso no volvieron. Como se trata de personas que han hablado con seriedad, debo escucharlas pero a pesar de entenderlas, estoy muy triste y angustiada por la situación.
Ya el Pilarico ha anunciado su triunfo públicamente. Es su problema. Pero es que su triunfo significa que no haya más toros en Medellín y no he escuchado ninguna declaración clara diciendo que a pesar de la renuncia de don Santiago, la Temporada seguirá dándose.
Abandonamos la plaza casi una hora después de haber terminado la corrida. No nos queríamos ir. Nos queremos mucho, es verdad, pero lo de anoche era distinto. Nos acompañamos, toreamos y seguimos juntos hasta tarde porque así junticos sentíamos que esto no termina. Nos conocimos gracias a los toros y seguiremos siendo amigos pase lo que pase. Hicimos planes sobre donde construiremos una pequeña plaza porque "con la gente que me gusta, me encanta hablar de proyectos de esos que se lleva el viento y que se olvidan después..."
Lo único que espero es que algunas cosas de las que se dicen sean ciertas y que haya personas trabajando para que tengamos toros en Medellín el año entrante. Que esta no sea la última vez que hice un resumen de una corrida en Medellín.
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